domingo, 15 de julio de 2018

Un baño de naturaleza

                                   Un baño de naturaleza


A lo largo de la historia de la evolución humana hemos pasado casi todo nuestro tiempo inmerso y dependiente del mundo natural. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestros ritmos naturales están sincronizados con la naturaleza.

Existen otras razones por las que el mundo natural resulta tan terapéutico: La naturaleza, en su increíble diversidad, hace que nada de lo que somos nos parezca extraño o rechazable. Nos integra, no nos excluye ni nos compara. Cuando estamos en un entorno natural, el tiempo artificial que marca el reloj también desaparece. Y nuestra necesidad de organizar cede ante el incontrolable mundo natural, porque no puedes evitar la lluvia, mandar en las mareas o retrasar la puesta del sol. Sólo puedes contemplar su belleza y su fuerza, de la qué formas parte intrínseca. Por todo ello, ¡necesitamos darnos baños de naturaleza!

A quienes defienden la necesidad profunda de los humanos de estar conectados con el mundo natural, les respalda evidencia científica, las ondas cerebrales que generamos son diferentes cuando estamos en un entorno natural. Incluso un paseo corto consigue efectos similares a los  de la meditación. Tener acceso, o sencillamente contemplar un entorno natural desde la ventana, reduce el estrés, mejora el humor, acelera las recuperaciones de enfermedades, potencia la creatividad y mejorara la autoestima. 

Nuestras vidas sedentarias, rodeadas de pantallas y distracciones caseras, se organizan cada vez más en las ciudades, y esta es una tendencia que crece en el mundo entero... Los estudios más recientes  demuestran que permanecer períodos de tiempo en un entorno verde puede mejorar el humor de las personas y su rendimiento cognitivo

ELSA PUNSET
El libro de las pequeñas revoluciones
pag. 34


No esperes hasta las vacaciones para mirar el color del cielo, para sentir el sol sobre la piel, para escuchar el canto de los pájaros, el juego del viento o para darle la bienvenida a los distintos aromas que la naturaleza tiene para regalarnos.  El cielo, el sol, la lluvia, el viento, los pájaros, los arboles, las flores están a nuestro alcance y ofrecen una fiesta a nuestros sentidos si podemos estar atentos y disfrutarlos. Que así sea.
  
María Fernanda Blanco
Psicóloga