A lo largo de la
historia de la evolución humana hemos pasado casi todo nuestro tiempo inmerso y
dependiente del mundo natural. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestros
ritmos naturales están sincronizados con la naturaleza.
Existen otras
razones por las que el mundo natural resulta tan terapéutico: La naturaleza, en
su increíble diversidad, hace que nada de lo que somos nos parezca extraño o
rechazable. Nos integra, no nos excluye ni nos compara. Cuando estamos en un
entorno natural, el tiempo artificial que marca el reloj también desaparece. Y
nuestra necesidad de organizar cede ante el incontrolable mundo natural, porque
no puedes evitar la lluvia, mandar en las mareas o retrasar la puesta del sol.
Sólo puedes contemplar su belleza y su fuerza, de la qué formas parte
intrínseca. Por todo ello, ¡necesitamos darnos baños de naturaleza!
A quienes defienden
la necesidad profunda de los humanos de estar conectados con el mundo natural,
les respalda evidencia científica, las ondas cerebrales que generamos son
diferentes cuando estamos en un entorno natural. Incluso un paseo corto
consigue efectos similares a los de la meditación. Tener acceso, o
sencillamente contemplar un entorno natural desde la ventana, reduce el estrés,
mejora el humor, acelera las recuperaciones de enfermedades, potencia la
creatividad y mejorara la autoestima.
Nuestras vidas
sedentarias, rodeadas de pantallas y distracciones caseras, se organizan cada
vez más en las ciudades, y esta es una tendencia que crece en el mundo entero...
Los estudios más recientes demuestran que permanecer períodos de tiempo
en un entorno verde puede mejorar el humor de las personas y su rendimiento
cognitivo
ELSA PUNSET
El libro de las
pequeñas revoluciones
pag. 34
No esperes hasta las
vacaciones para mirar el color del cielo, para sentir el sol sobre la piel,
para escuchar el canto de los pájaros, el juego del viento o para darle la
bienvenida a los distintos aromas que la naturaleza tiene para
regalarnos. El cielo, el sol, la lluvia, el viento, los pájaros, los arboles,
las flores están a nuestro alcance y ofrecen una fiesta a nuestros sentidos si
podemos estar atentos y disfrutarlos. Que así sea.
María Fernanda
Blanco
Psicóloga
Psicóloga
