Hay algo deliciosamente escandaloso en la
frase "mujer mayor
fresca y esplendorosa." Los adjetivos
"fresca" y "esplendorosa",
usados junto a "mujer mayor", nos
chocan primero y después los
asumimos. Hace varios años estaba dando una
charla sobre el
arquetipo de la mujer sabia, y salió esta
frase, que adoptaron
inmediatamente la práctica totalidad de
mujeres que había en el
auditorio. Creo que describe con gran acierto
los años de vejez de
una mujer que ha integrado los arquetipos y
las tareas de doncella y
madre en su personalidad. Su actitud y su
espíritu son como el verde
fresco de la primavera, y saluda la
posibilidad propia y ajena de
crecer de un modo distinto. Hay algo sólido
en esa manera de ser una
mujer adulta cuya vida ha dado frutos a
través tanto del cultivo y la
poda, como de la templanza y el trabajo; sabe
por experiencia propia
que para plantar y dejar crecer nuevas posibilidades
para sí misma o
los demás, y para que se hagan realidad, se
necesita empeño y amor.
También hay algo en su pasión por la vida que
es como una fruta de
verano madura y esplendorosa. Esa mujer
inicia con la menopausia
una nueva etapa, y se muestra abierta a
nuevas posibilidades.
La mujer mayor fresca y esplendorosa ha
vivido lo suficiente
para implicarse profundamente en compromisos
entusiastas y llevar
adelante su vida personal como un proyecto de
pleno sentido, por
muy especial, feminista o tradicional que
pueda parecerles a los
demás. Para ello es necesario saber quiénes
somos en nuestro
interior, y creer que nuestros actos son la
reflexión o expresión verdadera de nuestro auténtico yo.
Jean Shinoda Bolen
Psiquiatra y analista Jungiana
Post:
María Fernanda blanco
Psicóloga
Contacto:
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