Partió de él. El viaje fue largo. Más que largo, dificultoso, con diferentes obstáculos que trató de sortear. Muchas veces estuvo a punto de abandonar la travesía. Durante todo su recorrido se equivocó de caminos, de acompañantes y de medios de transporte. En numerosas ocasiones perdió su norte e intentó recuperarlo ayudando a los otros con la secreta intención de que lo valoraran, pero nunca puso la mirada sobre sí mismo.
Hasta que llegó a un lugar silencioso, donde descubrió una gruta (oscura y
profunda como todas las grutas) y, el fondo de la gruta, halló un arcón. Lo abrió,
curioso, y poco a poco fue sorprendiéndose y sintiendo una sensación de
bienestar y amor. Se dio cuenta, entonces, de que estaba frente a sí mismo y
que todos los valores que encerraba el tesoro eran sus propias posesiones –recursos
y capacidades personales-, de las que nunca había logrado percatarse, o que tal
vez no valoraba para sí.
Se llevó las manos al corazón y pudo entender, al fin, que era indispensable para la vida quererse y valorarse, y que la mejor manera de valorar y amar es poder brindarle a la gente que amamos lo mejor de nosotros. Se dio cuenta así de que ése no era el final de su travesía, sino el comienzo: partió desde él y llegó a él para iniciarse.
Se llevó las manos al corazón y pudo entender, al fin, que era indispensable para la vida quererse y valorarse, y que la mejor manera de valorar y amar es poder brindarle a la gente que amamos lo mejor de nosotros. Se dio cuenta así de que ése no era el final de su travesía, sino el comienzo: partió desde él y llegó a él para iniciarse.
Ceberio Marcelo - Cenicientas y patitos feos
De la desvalorización personal a la buena autoestima
Dicen que a veces hay que perderse para volver a encontrarse. Poder vivir con esta confusión, malestar,vacio y hacerlo sin huir, sin paralizarnos. Aceptar lo que se presente y vivir con la imperfección. Aceptarnos y ser compasivos con aquello que no nos gusta de nosotros es un aprendizaje muy importante si queremos tener una vida plena.
María Fernanda Blanco
Psicóloga
Mindfulness y Compasión
Coordina Encuentros Saludables y es miembro del equipo de Campo Vincular Salud
Datos contacto:
blanco.fernanda@hotmail.com
156.787.0730
Dicen que a veces hay que perderse para volver a encontrarse. Poder vivir con esta confusión, malestar,vacio y hacerlo sin huir, sin paralizarnos. Aceptar lo que se presente y vivir con la imperfección. Aceptarnos y ser compasivos con aquello que no nos gusta de nosotros es un aprendizaje muy importante si queremos tener una vida plena.
María Fernanda Blanco
Psicóloga
Mindfulness y Compasión
Coordina Encuentros Saludables y es miembro del equipo de Campo Vincular Salud
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