La palabra “persona” proviene
del latín y designa las máscaras que utilizaban los actores en el teatro
antiguo para ocultar sus verdaderas
facciones y encarnar de ese modo al personaje a representar.
Este arquetipo engloba los distintos
roles que los seres humanos encarnamos desde que nacemos: hijo, nieto, sobrino,
primo, hermano, alumno, novio, madre, maestro, medico, abuelo, abogado etc.
Jung consideraba que la persona es parte necesaria del
desarrollo individual, especialmente respecto de la capacidad de asumir un
papel social. La patología deviene ante una identificación rígida con el
arquetipo. Las consecuencias de esa falta de flexibilidad serían una falsa
autoimagen y una mala adaptación al entorno.
En palabras del propio
autor: “La persona es aquel sistema de
adaptación o aquel modo con el cual entramos en relación con el mundo. Así,
casi toda profesión tiene una persona característica. El peligro está solo en
que se identifique uno con la persona, como por ejemplo el profesor con su
manual o el tenor con su voz”
María Fernanda Blanco
Psicóloga
156.787.0730

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