sábado, 8 de octubre de 2016

Expresar nuestras necesidades



En un mundo donde a menudo se nos juzga con severidad cuando reconocemos y expresamos nuestras necesidades, hacerlo puede ser aterrador. Las mujeres, en particular, son muy susceptibles a las críticas. La imagen de la mujer amorosa se asocia desde hace siglos con el sacrificio y la negación de sus propias necesidades en beneficio de las ajenas. Como la mujer se ve en la sociedad como un ser cuya obligación primordial consiste en cuidar de los demás, es frecuente que se le enseñe a ignorar sus necesidades. Nos dice Marshall Rosenberg en su Libro “Comunicación no violenta”

¿Qué opinas? ¿Algo está cambiando? ¿Las nuevas generaciones se sienten más libres de expresarse?  ¿Se puede cuidar a los demás sin necesidad de descuidarse a uno mismo?
Claro que sí. No es tarea fácil, lo sé, es un aprendizaje. El punto de partida es tomar coraje y observar sin juzgar cuales son nuestros patrones de conducta, de pensamientos y de emociones. Prestarle atención plena (mindfulness) deliberadamente  y sin juzgara a lo que pasa por nuestro cuerpo, por nuestra mente y por nuestra alma. ¿Cuáles son nuestros deseos? ¿Qué necesitamos?  ¿De qué forma expresarlos? El dolor de expresar nuestras necesidades frente al dolor de no expresarlas; ¿Qué creencias hay detrás de ese dolor? ¿culpa, vergüenza, miedo?
 Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos y poder expresarlos de manera compasiva es un paso necesario si queremos tener una vida plena, en paz y en armonía

María Fernanda Blanco
Psicóloga
Mindfulness y Compasión



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