domingo, 16 de octubre de 2016

Un cerebro atento es un cerebro feliz


¿Qué hace la mente cuando no hace nada?
¿Qué hace la mente cuando no tiene una tarea específica que atender?
Cuando la mente no está haciendo algo específico divaga. Estamos mucho tiempo en este estado, la mayor parte de nuestro tiempo
Es un estado basal, un modo default
Cuando la mente divaga aparecen pensamientos que tienen 3 características básicas:
1)      Son automáticos. Aparecen más allá de nuestra voluntad
2)      Son pensamientos de pasado y de futuro
3)      Buscar el control de la situación.Buscar a certidumbre

Esto no siempre es negativo, pueden en esos momentos aparecer momentos creativos.


La otra mente que divaga es la mente que está anticipando los problemas, las dificultades, que se preocupa por algo que les quedó pendientes, que quiere tener el control completo de una situación que es incierta.  Esa mente  activa un modo de alerta, un modo de alarma. Esa mente produce distracción, ansiedad, estrés, pensamientos rumiantes, y en algunos casos estados depresivo

sábado, 8 de octubre de 2016

Expresar nuestras necesidades



En un mundo donde a menudo se nos juzga con severidad cuando reconocemos y expresamos nuestras necesidades, hacerlo puede ser aterrador. Las mujeres, en particular, son muy susceptibles a las críticas. La imagen de la mujer amorosa se asocia desde hace siglos con el sacrificio y la negación de sus propias necesidades en beneficio de las ajenas. Como la mujer se ve en la sociedad como un ser cuya obligación primordial consiste en cuidar de los demás, es frecuente que se le enseñe a ignorar sus necesidades. Nos dice Marshall Rosenberg en su Libro “Comunicación no violenta”

¿Qué opinas? ¿Algo está cambiando? ¿Las nuevas generaciones se sienten más libres de expresarse?  ¿Se puede cuidar a los demás sin necesidad de descuidarse a uno mismo?
Claro que sí. No es tarea fácil, lo sé, es un aprendizaje. El punto de partida es tomar coraje y observar sin juzgar cuales son nuestros patrones de conducta, de pensamientos y de emociones. Prestarle atención plena (mindfulness) deliberadamente  y sin juzgara a lo que pasa por nuestro cuerpo, por nuestra mente y por nuestra alma. ¿Cuáles son nuestros deseos? ¿Qué necesitamos?  ¿De qué forma expresarlos? El dolor de expresar nuestras necesidades frente al dolor de no expresarlas; ¿Qué creencias hay detrás de ese dolor? ¿culpa, vergüenza, miedo?
 Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos y poder expresarlos de manera compasiva es un paso necesario si queremos tener una vida plena, en paz y en armonía

María Fernanda Blanco
Psicóloga
Mindfulness y Compasión



viernes, 22 de abril de 2016

Cómo llegar a ser una mujer mayor y esplendorosa


Hay algo deliciosamente escandaloso en la frase "mujer mayor
fresca y esplendorosa." Los adjetivos "fresca" y "esplendorosa",
usados junto a "mujer mayor", nos chocan primero y después los
asumimos. Hace varios años estaba dando una charla sobre el
arquetipo de la mujer sabia, y salió esta frase, que adoptaron
inmediatamente la práctica totalidad de mujeres que había en el
auditorio. Creo que describe con gran acierto los años de vejez de
una mujer que ha integrado los arquetipos y las tareas de doncella y
madre en su personalidad. Su actitud y su espíritu son como el verde
fresco de la primavera, y saluda la posibilidad propia y ajena de
crecer de un modo distinto. Hay algo sólido en esa manera de ser una
mujer adulta cuya vida ha dado frutos a través tanto del cultivo y la
poda, como de la templanza y el trabajo; sabe por experiencia propia
que para plantar y dejar crecer nuevas posibilidades para sí misma o
los demás, y para que se hagan realidad, se necesita empeño y amor.
También hay algo en su pasión por la vida que es como una fruta de
verano madura y esplendorosa. Esa mujer inicia con la menopausia
una nueva etapa, y se muestra abierta a nuevas posibilidades.
La mujer mayor fresca y esplendorosa ha vivido lo suficiente
para implicarse profundamente en compromisos entusiastas y llevar
adelante su vida personal como un proyecto de pleno sentido, por
muy especial, feminista o tradicional que pueda parecerles a los
demás. Para ello es necesario saber quiénes somos en nuestro
interior, y creer que nuestros actos son la reflexión o expresión verdadera de nuestro auténtico yo.

Jean Shinoda Bolen
Psiquiatra y analista Jungiana

Post:
María Fernanda blanco

Psicóloga

Contacto:


156.787.0730

viernes, 8 de abril de 2016

El Arquetipo de la máscara o persona



La palabra “persona” proviene del latín y designa las máscaras que utilizaban los actores en el teatro antiguo  para ocultar sus verdaderas facciones y encarnar de ese modo al personaje a representar.
 Este arquetipo  engloba los distintos roles que los seres humanos encarnamos desde que nacemos: hijo, nieto, sobrino, primo, hermano, alumno, novio, madre, maestro, medico, abuelo, abogado etc.
Jung consideraba que la persona es parte necesaria del desarrollo individual, especialmente respecto de la capacidad de asumir un papel social. La patología deviene ante una identificación rígida con el arquetipo. Las consecuencias de esa falta de flexibilidad serían una falsa autoimagen y una mala adaptación al entorno.
En palabras del propio autor: “La persona es aquel sistema de adaptación o aquel modo con el cual entramos en relación con el mundo. Así, casi toda profesión tiene una persona característica. El peligro está solo en que se identifique uno con la persona, como por ejemplo el profesor con su manual o el tenor con su voz

María Fernanda Blanco
Psicóloga
156.787.0730



sábado, 5 de diciembre de 2015

Parkinson y ejercicios físicos

Con la idea de mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson una parte importante de la rehabilitación consistirá también en facilitar los movimientos que realizamos en la vida cotidiana y que pueden suponer una dificultad para ellos debido a la rigidez muscular.
Situaciones que nos pueden parecer sencillas como levantarnos de una silla o de la cama no lo son tanto para los pacientes de Parkinson, por lo que la recreación de estas circunstancias y su solución durante el entrenamiento ayudarán a que el paciente sea más autónomo y no requiera ayuda.
Aprender a caerse de forma segura (con las manos por delante del cuerpo) y a levantarse del suelo también es importante en pacientes de Parkinson. Como hemos dicho, la falta de equilibrio, los problemas en la marcha y las descompensaciones posturales pueden llevar a caídas.

Los puntos clave de la actividad física para pacientes de Parkinson:
- Movilización de las articulaciones
- Ejercicios de equilibrio, y coordinación
- Mejora de la fuerza muscular
- Mejora de la postura corporal y de la respiración
- Ejercicios dirigidos a mejorar la marcha
- Ejercicios dirigidos a mantenerse autónomos en la vida cotidiana

Del blog de tratamientoparkinson.com , algunos de los ejercicios básicos qué se pueden hacer de forma diaria y en cualquier lugar. Siempre consultar antes con los especialistas.
Cabeza y cuello:
1. Girar la cabeza a la derecha y a la izquierda, intentando tocar con la barbilla cada uno de los dos hombros.
2. Ladear la cabeza de un lado a otro, tratando de tocar con la oreja cada hombro.
3. Inclinar la cabeza para delante para tocar el pecho con la barbilla, y posteriormente echar la cabeza hacia atrás.
4. Rotar la cabeza, primero en sentido de las agujas del reloj y después en sentido contrario

Ejercicios de marcha:
Si necesita ayuda, haga que alguien le acompañe a su lado. Cuando practique sólo, camine cerca de una pared.
1. Hay que intentar mantenerse lo más recto posible. Coloque los pies separados a una distancia de unos 35 cm.
2. Levante los dedos y dé un gran paso adelante con su pierna derecha. Al mismo tiempo, lleve el brazo izquierdo hacia adelante.
3. Desplace el peso del cuerpo sobre la pierna adelantada y llévela al suelo apoyando el talón en primer lugar.
4. Continúe caminando. Es muy importante concentrarse en sus acciones para tener constancia de si se está realizando bien. La práctica permitirá que salga de forma intuitiva y mejorar de forma natural su marcha.

Hombros:
Levante los hombros hacia arriba y vuélvalos después a la posición normal. empuje los hombros hacia adelante, y después hacia atrás.
Brazos y hombro:
 Levante ambos brazos hacia adelante, hacia arriba y por encima de la cabeza, y a continuación vuélvalos a la posición de firmes.

Brazo y mano:
 Lleve una mano hacia adelante con los dedos extendidos, manteniendo la otra mano cerrada sobre el pecho. A continuación, invierta la posición de los brazos.

Tronco:
Para mantener el equilibrio, si fuera necesario, sujétese a un objeto fijo.
1. Con los pies separados, y las manos a los lados, doble el tronco hacia adelante y hacia atrás.
2. De pie, con los pies separados y las manos a los lados, ladee el tronco a un lado y al otro.
3. De pie con los pies separados y con las manos a los lados, gire el tronco en el sentido de las agujas del reloj y en el sentido contrario.

Muslo y abdomen:
A realizar tanto en la cama como en el suelo.
1. Acostado sobre la espalda, levante una pierna lo máximo que pueda sin doblar la rodilla, y a continuación vuélvala al suelo. Repita con la otra pierna.
2. Acostado sobre la espalda, levante la pierna, gírela en el aire con el pie extendido, en sentido horario y anti horario, y seguidamente vuelva la pierna al suelo. Repita con la otra pierna.

Piernas:
1. Acostado sobre la espalda, doble la rodilla llevándola lo más cerca posible del pecho, y a continuación extienda la pierna y vuélvala al suelo. Repita lo mismo con la otra pierna.
2. Estando de pié, con la espalda en una superficie plana, lleve alternativamente cada pierna hacia adelante y hacia arriba lo más alto posible, manteniendo la rodilla sin doblar.
3. De pié, sujetándose a un objeto fijo, levante la pierna hacia un lado con la rodilla sin doblar. Baje la pierna al suelo y repita con la otra pierna.
4. de pié, sujetándose a un objeto fijo, lleve alternativamente cada pierna hacia atrás lo más lejos posible, sin doblar la rodilla.
5. Sentado en una silla de respaldo recto, levante alternativamente cada pierna hasta que la rodilla quede extendida.
6. Sentado en una silla de respaldo recto, levante y baje alternativamente cada pierna, como golpeando el suelo con los pies.

Manos y dedos:
1. Abra y cierre cada mano.
2. Extienda y cierre los dedos de cada mano.
3. Separe y una alternativamente los dedos de cada mano.
4. Rote las manos sobre las muñecas.
5. Flexione y extienda la mano abierta sobre la muñeca.


Ejercicios de respiración:
 Estos ejercicios pueden realizarse de pié o sentado. Al inspirar levante ambos brazos sobre la cabeza y, al expirar baje los brazos a ambos lados.

El ejercicio físico promueve el  bienestar psicológico.



Fuentes consultadas:
Vamos juntos grupos parkinson
Tratamientoparkinson.com 

martes, 17 de noviembre de 2015

Encontrando tesoros interiores







Partió de él. El viaje fue largo. Más que largo, dificultoso, con diferentes obstáculos que trató de sortear. Muchas veces estuvo a punto de abandonar la travesía. Durante todo su recorrido se equivocó de caminos, de acompañantes y de medios de transporte. En numerosas ocasiones perdió su norte e intentó recuperarlo ayudando a los otros con la secreta intención de que lo valoraran, pero nunca puso la mirada sobre sí mismo.
Hasta que llegó a un lugar silencioso, donde descubrió una gruta (oscura y profunda como todas las grutas) y, el fondo de la gruta, halló un arcón. Lo abrió, curioso, y poco a poco fue sorprendiéndose y sintiendo una sensación de bienestar y amor. Se dio cuenta, entonces, de que estaba frente a sí mismo y que todos los valores que encerraba el tesoro eran sus propias posesiones –recursos y capacidades personales-, de las que nunca había logrado percatarse, o que tal vez no valoraba para sí.
Se llevó las manos al corazón y pudo entender, al fin, que era indispensable para la vida quererse y valorarse, y que la mejor manera de valorar y amar es poder brindarle a la gente que amamos lo mejor de nosotros. Se dio cuenta así de que ése no era el final de su travesía, sino el comienzo: partió desde él y llegó a él para iniciarse.

Ceberio Marcelo - Cenicientas y patitos feos
De la desvalorización personal a la buena autoestima


Dicen que a veces hay que perderse para volver a encontrarse. Poder vivir con esta confusión, malestar,vacio y hacerlo sin huir, sin paralizarnos. Aceptar lo que se presente y vivir con la imperfección. Aceptarnos y ser compasivos con aquello que no nos gusta de nosotros es un aprendizaje muy importante si queremos tener una vida plena.

María Fernanda Blanco
Psicóloga
Mindfulness y Compasión
Coordina Encuentros Saludables y es miembro del equipo de Campo Vincular Salud

Datos contacto:
blanco.fernanda@hotmail.com
156.787.0730







viernes, 30 de octubre de 2015

Estilos de comunicación

Jirafa, Caracol, Demonio de Tazmania




Todos tenemos un estilo de comunicación que marca nuestra manera de relacionarnos con los demás. 
Esto no implica que tengamos que ajustarnos exactamente a las características que definen los distintos estilos, pero sí que lo hacemos de una forma predominante. 

Podemos graficar estos tres estilos de comunicación con tres personajes: el Caracol, el Demonio de TazmaniaY la Jirafa. 

Utilizamos la metáfora del caracol que se esconde dentro de su caparazón para la Comunicación Pasiva evitativa. Las personas que poseen este estilo de comunicación no expresan sus verdaderas emociones o necesidades por temor a ofender a los demás y ser rechazadas. 
Aparentemente, respetan a los demás de forma escrupulosa, pero realmente no se respetan a sí mismos y habitualmente anteponen los deseos y opiniones de los demás a los suyos propios  
En ocasiones, es el miedo lo que se confunde con una apariencia de respeto. 
Tienen una sensación de poco control sobre las situaciones y sobre sus propias reacciones personales, lo que lleva a un sentimiento de baja autoestima. 
Cuando se sienten acorraladas por su propia forma de ser, se producen explosiones de ira acumulada. 
Les cuesta mucho decir “no”. 
No resuelven los conflictos, los postergan 


Con el demonio de Tazmania, impulsivo y como un tornado que va dejando deterioro a su paso,  representamos  a las personas con un estilo de Comunicación Agresiva, que se caracterizan porque no suelen tener en cuenta las necesidades y opiniones de los demás. 
Usan palabras duras, en su lenguaje abundan los juicios, las acusaciones, las amenazas. 
La voz es tensa y la postura intimidante. Intentan imponer su criterio. 
En general consiguen lo que quieren, pero a costa del deterioro de las relaciones. 
No  solucionan los conflictos, los complican. 


La jirafa que tiene el corazón más grande de todo el reino animal y que gracias a su largo cuello puede observar con mayor perspectiva, representa a la Comunicación Conciente y Compasiva. 
Las personas que cultivan este estilo de comunicación hacen respetar sus deseos y necesidades, respetando los deseos, necesidades y opiniones de los demás. 
Expresan de forma honesta, clara y respetuosa sus puntos de vista. 
En las conversaciones difíciles, no contestan de manera automática, sino que elijen concientemente sus respuestas, tratando de que, tanto sus intereses como los de los demás, sean tenidos en cuenta. 
Ante situaciones complejas, describen los hechos que le desagradan en lugar de juzgar o acusar. 
Escuchan atentamente, tratando de comprender la posición de los otros. 
Se propone resolver los conflictos cuidando las relaciones. 

Es raro encontrar personas que tengan pautas de relación totalmente pasivas o agresivas.  
También es difícil saber de antemano como actuar y tener una Comunicación Conciente y Compasiva. Por eso, es muy importante remarcar la importancia de entender y practicar una y otra vez, esta manera de relacionarnos con los demás. 

El cultivo de habilidades que favorecen una comunicación auténtica, y respetuosa, como la de la Jirafa, enriquece nuestra vida al facilitar vínculos más satisfactorios y plenos. 

Crl Mabel Miccelli
mabel_miccelli@yahoo.com.ar

Fragmento del taller "Enriqueciendo nuestros vínculos" organizado por Encuentros Saludables